Chaqueño Palavecino

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Chaqueño Palavecino

Oscar Esperanza Palavecino –El Chaqueño Palavecino– nació un 18 de diciembre en el año 1959- en el paraje salteño Rancho El Ñato cerca de las márgenes del Río Pilcomayo, Depto. de Rivadavia, en el Chaco-salteño, parte del Chaco Boreal. Por ser de esa zona de Salta es que recibe su apodo de “Chaqueño”.

De pequeño, con su madre Estela Palavecino y sus 3 hermanos, se mudó a Tartagal (a 200 kilómetros de su lugar de origen). A los 10 años lustraba zapatos en la plaza, los domingos vendía empanadas casa por casa, por unas monedas repartía agua potable en los barrios donde no había y fue cadete en un mercado. Sus juegos fueron la “bolilla”, la loba (juego de cartas) y el fútbol. “Me considero un elegido pues aunque no he tenido la posibilidad de estudiar ya que perdí a mi madre a los 15 años, he llegado a esto trabajando duramente. Honestamente la calle ha sido mi escuela y esto que vivo me alegra porque siempre he querido estar en contacto con la gente, que vean estas ganas de cantar.”

En su adolescencia aprendió a tocar la guitarra e integró el Trío Pilcomayo y el conjunto Los del Pilcomayo. De su oficio de camionero pasó a ser chofer de ómnibus. Desde los 23 años y durante 14 años, trabajó en las empresas Atahualpa y La Veloz del Norte, donde en los viajes largos siempre cantaba:  …”creo que ahí nació el solista; me acostumbré a escucharme.” A la par de su trabajo como chofer, iba tomando forma la imagen del ‘Chaqueño’ Palavecino gracias a su sueldo. Recibía la ayuda incondicional de La Veloz del Norte, que le acomodaba los horarios según los festivales que contaban con su presencia. En 1997 tuvo que renunciar a su puesto de chofer para cumplir con los contratos que comenzaron a ser más y más. “Nunca pensé, y ni siquiera soñé, que podría llegar tan lejos con mi guitarra.” Su primer cassette Para mis abuelos esta zamba fue grabado en Tucumán en 1987. Para esta época arma su grupo y lleva como músico invitado a don Lucas Cabral “…un hombre que cuando yo llegaba con el colectivo a la terminal de Rosario de la Frontera, y el pasaje tenía 45 minutos para almorzar, él sacaba su bandoneón y le dábamos a las chacareras.”

A su segundo cassette El Tío Pala lo grabó en el año 1989. Se vendió en el Chaco boliviano y paraguayo y en Tartagal. Debido a esto, en la región lo presentaban como El Zorzal del Chaco Salteño (zorzal ya que era comparado con Gardel). Poco a poco fue ganando seguidores y su presencia se hacía obligatoria en el cierre de la ‘Serenata de Cafayate’, y se hace hasta el día de hoy.

Este folklorista de la nación de Güemes, pasó de intercalar actuaciones en los pueblos con su trabajo como chofer a ser Consagración Cosquín 1998 con una audiencia masiva formada en menos de dos años. No era la primera vez que el Chaqueño se presentaba en Cosquín… Primero actuó por los años 1992 y 1993. En sus primeras presentaciones figuraba como integrante de la delegación de Salta; en otra oportunidad se presentó como solista pero muy tarde (ya fuera del horario de transmisión) y finalmente en 1998 dentro de la programación de la tv. 1998 lo encontró a Oscar Palavecino con su propia peña en Cosquín, la cual funcionó realmente bien. Fue en ese mismo año cuando Horacio Guarany lo nombrara al “Chaqueño” como su sucesor en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María -Córdoba.

En el Cosquín 1999, acompañado por su poncho rojo, dio un mini recital de unos cincuenta minutos pasando por unos 16 temas que pertenecían a todos sus trabajos discográficos. Los temas que trata el  “Chaqueño” son los relativos a la vida en los campos, montes y selvas del ‘chaco salteño’… cantados con una voz que no se identifica con la del cantor norteño sino que expresa la dureza del territorio del cual él proviene y es la misma que le da esa veracidad que transmite en su canto”. En lo mío hay tierra, hay raíz, pero no soy un buen cantor. Debo ser el peorcito, pero la gente se identifica con lo que hago porque canto los sentimientos del pueblo. Cuando subo al escenario dejo un pedazo de garganta”.

Un distintivo indiscutible del “Chaqueño” es su ropa de gaucho. Sus mayores se vestían así y para él es un orgullo.